El deporte no solo se construye en la cancha, en la pista o en la piscina. Detrás de cada medalla olímpica, cada campeonato nacional y cada programa de formación social existe una compleja maquinaria institucional. Durante gran parte del siglo XX, la dirección de esa maquinaria en Chile estuvo dominada casi de forma exclusiva por hombres. Sin embargo, un grupo de mujeres visionarias irrumpió en los espacios donde se toman las decisiones, abriendo paso a una transformación estructural que continúa hasta el día de hoy.
Hablar de las pioneras de la gestión deportiva en Chile es reconocer a aquellas dirigentes, administradoras y exdeportistas que entendieron que la equidad de género no era solo un reclamo ético, sino una condición indispensable para el desarrollo integral y profesional del deporte nacional. Desde la presidencia de federaciones olímpicas y comités continentales hasta la alta dirección ministerial y la gestión universitaria, su legado ha redefinido el liderazgo deportivo en el país.
1. El contexto histórico: De la exclusión a los primeros liderazgos
Durante las primeras décadas del siglo XX, la participación femenina en el deporte chileno estuvo relegada principalmente al rol de competidoras en disciplinas consideradas «adecuadas» por la época, como la natación, el tenis, el atletismo o la equitación. Revistas históricas de la década de 1920, como Los Sports, registraron las hazañas de atletas pioneras, pero los directorios de las federaciones nacionales y del Comité Olímpico de Chile (COCH) permanecían cerrados al liderazgo femenino.
El cambio de paradigma comenzó a incubarse en las bases comunitarias y en las asociaciones regionales. En clubes locales y asociaciones de disciplinas como el básquetbol, el voleibol y la gimnasia, las mujeres asumieron inicialmente roles organizativos indispensables —tesorerías, secretarías y logística de competencias— sin recibir el reconocimiento formal ni los cargos de alta responsabilidad.
No fue sino hasta finales del siglo XX y principios del siglo XXI cuando este trabajo invisible comenzó a traducirse en puestos de alta dirección institucional, marcando un hito en la profesionalización de la gestión deportiva en el país.
2. El legado olímpico y federativo: Liderazgos que abrieron brechas
El tránsito de deportistas de elite hacia la gestión directiva ha sido uno de los motores más eficaces para la modernización del deporte chileno. Quienes vivieron en carne propia las carencias del sistema institucional retornaron a los organismos dirigentes para transformar sus estructuras y garantizar mejores condiciones a las futuras generaciones.
Marlene Ahrens y el referente institucional
Marlene Ahrens, la única mujer chilena en ganar una medalla olímpica (plata en el lanzamiento de la jabalina en los Juegos de Melbourne 1956), no limitó su contribución al campo de juego. Tras su destacada carrera internacional, Ahrens asumió un rol activo en la promoción deportiva y sirvió como referente ético e institucional. Su presencia en espacios de decisión demostró que el liderazgo deportivo femenino combina la autoridad técnica con una profunda sensibilidad por las necesidades integrales del atleta.
Nevenka Lepšin y la gestión del básquetbol
En las disciplinas colectivas, figuras como Nevenka Lepšin marcaron pautas clave en la conducción federativa durante la segunda mitad del siglo XX. Su trabajo directivo en la masificación del básquetbol femenino nacional sentó las bases para competencias estructuradas a nivel nacional, promoviendo la creación de ligas continentales y consolidando el rol de las directivas en la consecución de recursos para giras internacionales.
Erika Olivera: De la pista a la alta política pública
Maratonista olímpica de icónica trayectoria, Erika Olivera canalizó su experiencia directiva y representación parlamentaria para promover leyes clave en favor del deporte nacional. Desde el Congreso Nacional y la gestión pública, ha sido una voz determinante en la defensa de los derechos de los deportistas, la creación de protocolos de protección contra el acoso y abuso en el deporte y el fortalecimiento del presupuesto público para la infraestructura de alto rendimiento.
3. Del COCH al Ministerio: Mujeres en la máxima magistratura deportiva
El siglo XXI marcó la llegada de la mujer a los cargos de mayor jerarquía institucional dentro del Estado y de las grandes organizaciones polideportivas.
Natalia Duco y las comisiones de atletas
La plusmarquista nacional de lanzamiento de la bala, Natalia Duco, ha asumido roles de liderazgo dentro de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico de Chile. Su gestión se ha enfocado en representar las necesidades directas de los deportistas en ejercicio, influyendo en la toma de decisiones sobre becas, seguros médicos y condiciones de entrenamiento.
La gestión en grandes eventos continentales
En la alta dirección pública, la articulación de eventos de magnitud histórica ha contado con una notable impronta femenina. La dirección ejecutiva y la coordinación de las distintas áreas de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023 —el hito multideportivo más grande organizado en el país— estuvieron compuestas en gran porcentaje por mujeres gestoras, abogadas y administradoras públicas. Este hito demostró la capacidad técnica para planificar, ejecutar y administrar presupuestos millonarios y obras de infraestructura de estándar mundial.
4. El deporte universitario y comunitario: La incubadora de la equidad
La gestión deportiva no se limita al alto rendimiento; tiene su trinchera más fértil en el ámbito universitario y comunitario. Las instituciones pertenecientes a la Federación Nacional Universitaria de Deportes (FENAUDE) y las áreas de deporte social municipal han visto surgir a dirigentas que promovieron la igualdad de oportunidades desde la base académica.
Liderazgos académicos y técnicas de gestión deportiva en universidades estatales y privadas han implementado políticas directas de:
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Paridad en el uso de infraestructura: Garantizar horarios y recintos equitativos para ramas femeninas y masculinas en disciplinas como el balonmano, el rugby, la natación y el atletismo.
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Becas de rendimiento e inclusión: Creación de incentivos para deportistas con proyección universitaria y técnica.
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Formación de cuadros directivos: Cursos y talleres de liderazgo y gobernanza dirigidos a estudiantes universitarias interesadas en la gestión institucional.
5. Leyes e hitos que transformaron la estructura directiva
El trabajo de estas pioneras ha rendido frutos medibles en el marco normativo e institucional de Chile. Las reformas recientes no habrían sido posibles sin la constante presión e incidencia de dirigentas y colectivos de mujeres:
| Hito / Ley | Descripción e Impacto |
| Protocolo Decreto 22 / Ley 21.197 | Establece el deber de adoptar un protocolo contra el acoso sexual, abuso, discriminación y maltrato en el deporte. Impulsado por dirigentas y atletas para garantizar espacios seguros en todas las disciplinas. |
| Cuotas de Género en Directorios | Exigencias progresivas en la Ley del Deporte para garantizar la presencia de mujeres en las directivas de las federaciones deportivas nacionales y el Comité Olímpico de Chile. |
| Ley del Entrenador y Profesionalización | Marcos regulatorios promovidos por comisiones técnicas y directivas para formalizar el trabajo de las entrenadoras y preparadoras físicas en el deporte de rendimiento. |
6. Desafíos pendientes en la gestión deportiva chilena
A pesar de los significativos avances logrados en las últimas décadas, la brecha de género en la alta dirección deportiva sigue siendo un desafío vigente en Chile:
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Representación en presidencias federativas: Aunque hay una mayor cantidad de mujeres en las juntas directivas, la mayoría de los cargos de presidencia en las federaciones de deportes olímpicos aún son ocupados por hombres.
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Sostenibilidad financiera en ligas no masculinas: Impulsar modelos de patrocinio privado sostenibles para ligas de básquetbol, voleibol y balonmano femenino que garanticen la estabilidad de los proyectos deportivos.
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Conciliación y corresponsabilidad: Desarrollar políticas institucionales que permitan a las dirigentas conciliar las altas exigencias de la administración de alto rendimiento con la vida personal y familiar.
Conclusión
Las mujeres pioneras de la gestión deportiva en Chile rompieron barreras en una industria históricamente masculinizada. Desde los precedentes sentados por Marlene Ahrens hasta la organización integral de los Juegos Santiago 2023 y la promulgación de leyes protectoras en el deporte, su legado es indiscutible. Su trabajo no solo transformó la forma en que se administran las federaciones y las ligas, sino que aseguró que el deporte chileno sea un espacio más justo, profesional e inclusivo para las futuras generaciones.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quién fue Marlene Ahrens y cuál es su importancia en la gestión e institucionalidad deportiva?
Marlene Ahrens fue la única chilena en ganar una medalla de plata en los Juegos Olímpicos (Melbourne 1956, lanzamiento de la jabalina). Más allá de sus logros en el atletismo y el tenis, se convirtió en un referente ético de la dirigencia deportiva nacional, abriendo el camino para la incorporación de atletas de elite a los órganos institucionales del país.
¿Cómo garantiza la legislación chilena la equidad de género en las federaciones deportivas?
Mediante modificaciones a la Ley del Deporte y normativas dictadas por el Instituto Nacional del Deporte (IND), se han establecido requisitos de paridad e inclusión femenina en los directorios de las federaciones para que estas puedan acceder a fondos públicos de fomento (como FONDEPORTE) y financiamiento estatal.
¿Qué rol desempeñan las Comisiones de Atletas en el Comité Olímpico de Chile (COCH)?
Las Comisiones de Atletas, frecuentemente integradas y lideradas por gestoras deportivas y competidoras destacadas, actúan como un canal directo entre los deportistas en activo y el directorio del COCH. Se encargan de canalizar demandas sobre financiamiento, becas, seguros de salud y condiciones de viaje e infraestructura.
¿Qué impacto tiene la Ley 21.197 (Decreto 22) en las instituciones deportivas?
La Ley 21.197 obliga a todas las entidades deportivas del país —desde clubes de barrio hasta federaciones nacionales— a implementar de manera obligatoria un protocolo contra el acoso sexual, abuso, discriminación y maltrato, protegiendo tanto a los atletas como a los cuerpos técnicos y dirigentes.
