Josefa Ramos Mondaca (15 años), la máxima promesa del patinaje artístico chileno, lideraba la competencia en los Juegos Suramericanos de Santa Fe tras el primer día de acción. Se había impuesto en el programa corto y se aprestaba para competir en el formato largo.
Sin achicarse ante el repleto estadio rosarino que apoyaba a las locales Micaela Lopetegui y Valentina Longo, Josefa demostró su talento de nivel mundial para enmudecer a los miles de espectadores y convertirse en la deportista nacional más joven en obtener un oro en estos Juegos. En el acumulado, obtuvo casi 20 puntos de ventaja sobre Lopetegui y casi 30 sobre Longo. Fue un triunfo dominante no dejó dudas.
De Coquimbo soy
A sus siete años, Josefa comenzó a practicar patinaje artístico como un hobby. Salía con su padre a patinar por las ciclovías de Coquimbo sin imaginar lo que venía para ella en los próximos años.
Su relación con el deporte cambió en el 2020 cuando su ahora entrenador, José Luis Díaz, realizó una capacitación en la Región de Coquimbo. “Tuvimos un feeling distinto, nos conocimos dentro de la pista y lo que realmente me llamó la atención de ella fue la capacidad de recibir las instrucciones, la atención que ponía a la clase, el entusiasmo que le puso a esas tres horas de entrenamiento”, recuerda Díaz.
Desde ese momento, Ramos ha tenido que cambiar sus hábitos para poder dedicarse al alto rendimiento. En un inicio, la patinadora venía una vez al mes a Santiago para poder entrenar con su entrenador, pero con el paso del tiempo ha tenido que pasar meses completos en la capital para prepararse de la mejor manera de cara a los diferentes desafíos que ha enfrentado en los últimos años.
Esto ha significado que la joven de 15 años no pueda disfrutar de actividades habituales para personas de su edad, como cumpleaños, fiestas, salidas con amigos y familia entre otros.
Sin embargo, Josefa ha podido enfrentar estos momentos y percibirlos desde otra mirada: “Por una parte, es triste porque no convivo tanto con mis compañeros, no voy a fiestas, nada de eso está en mi día a día. Pero igual me enseña que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, porque veo súper poco a mi familia y cuando la veo trato de anhelar esos recuerdos y pasarla bien. Lo poco y nada que estoy, trato de pasarla bien y disfrutar cada momento que estoy con ellos”.
Su familia como motor
Detrás de cada medalla que ha conseguido Josefa, se encuentra su familia, compuesta por sus dos hermanos, Matías y Sebastián, su madre, Karen Mondaca, y su padre Jaime Ramos.
A pesar de la distancia, la deportista siempre ha sentido el apoyo de su núcleo más cercano: “Mis papás siempre me han apoyado, pero igual es difícil. Mi mamá trata de acompañarme a todos los viajes, pero en caso de mi papá me va a ver algunas competencias, por que trabaja obviamente, y casi siempre va a las más importantes” agregando que “al menos yo sin mi familia no podría llegar a ninguna parte. Tengo a mi mamá que me está acompañando y a mi papá con mis hermanos acompañándome desde la casa”.
Para su madre, ver a su hija competir en instancias internacionales es un “orgullo, imagínate representar a nuestro país, tan pequeña y trayendo medallas. Mi esposo se emociona y llora. Yo no lloro, pero la emoción es muy grande”.
Mentalidad ganadora
Una de las principales virtudes de la chilena es su fortaleza mental y la perfección que busca en cada uno de sus entrenamientos. Esto lo ha ayudado a obtener 11 medallas en su corta carrera, entre las que destacan un bronce en la Copa del Mundo que se disputó en junio pasado en Italia, el oro obtenido en la Serie Internacional Artística en Argentina el año pasado y el oro de los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026.
“Si le exijo cinco repeticiones, ella me hace seis, siete, ocho o está hasta que le salga perfecto y hasta que realmente se encuentra segura de que dio su 100%. Yo creo que eso es una cualidad y algo que la hace especial y que la hace distinta al resto” dice José Luis.
Para estos Juegos Suramericanos, Josefa contó con la ayuda de un psicólogo deportivo para poder prepararse de buena manera, ya que patinó con todo el público en contra. Su madre, Karen Mondaca, quien la acompañó en tierras trasandinas, dice: “Yo veía como el estadio alentaba a la Argentina y no a ella. Tenía un poquito de miedo de verdad que eso le perjudicara, pero ella había estado con psicólogo entonces ella iba bien preparada”.
Para la patinadora, los Juegos Suramericanos eran el evento más importante del año y el saber que era la única chilena en esta disciplina le aportó un extra para motivarse: “Yo creo que cuando empezó el proceso de la preparación me bajó una presión grande de tener que patinar bien, ya que desde principio de año todos los objetivos se basaban en estos Juegos. Ese era mi principal objetivo: oro en los Juegos Suramericanos”, agregando que “yo era la única representante de Chile, era mi momento y no lo iba a desperdiciar”.
Medicina: una pasión paralela
Si bien Josefa se proyecta a largo plazo como patinadora, de igual manera le gustaría estudiar una carrera profesional y convertirse en doctora en un futuro. Según su madre, esta idea nace al ver el camino que han recorrido sus hermanos quienes son sus ejemplos a seguir. En primer lugar, Matías, quien ya egresó de Medicina en la Universidad de Chile y Sebastián que va en cuarto año de Medicina en la misma casa de estudios.
Para la joven de 15 años el poder complementar su carrera deportiva con estudios profesionales es clave, porque “los estudios son súper importantes para las personas. Uno no sabe si el día de mañana va a poder seguir haciendo deporte y siempre tiene que tener un camino claro en caso de que a veces las cosas no se logren. Mis papás siempre me han dicho que tengo que seguir estudiando y aunque a veces no estén en primer plano, siempre tengo que seguir haciéndolo”.
No obstante, por sus entrenamientos no es tan simple compatibilizar el alto rendimiento con los estudios. Frente a esta situación, ha tenido que complementar las clases de su colegio, a las cuales no ha podido asistir habitualmente por sus entrenamientos y preparaciones para competencias, con un preuniversitario. Es aquí donde complementa los contenidos y refuerza las materias que no pudo repasar en profundidad.
Ahora, la patinadora se está preparando para otra competencia relevante en este 2026. En pocos días, la chilena viajará a Asunción para competir en el Campeonato Mundial de Patinaje Artístico (World Roller Games) entre el 7 y 17 de octubre. Y ya se entrena, pensando en los Juegos Panamericanos de Lima 2027, donde espera conseguir una nueva medalla para nuestro país.
